Aunque no podamos verla, la atmósfera nos rodea, nos permite respirar, ayuda a regular la temperatura del planeta y nos protege de parte de la radiación procedente del Sol y del espacio.
Sin ella, la vida tal y como la conocemos no sería posible.
Pero la atmósfera no es una única capa uniforme. A medida que aumenta la altura, cambia su composición y el aire se vuelve cada vez menos denso. Por eso se divide en distintas capas, cada una con características propias.
Además, entender cómo funciona la atmósfera nos ayuda a comprender otros conceptos importantes, como la capa de ozono, el efecto invernadero o el cambio climático.
Para conocer de forma completa qué es la atmósfera, te dejamos nuestro vídeo para niños:
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¿Qué es la atmósfera y cuál es su función?
La atmósfera es la capa de gases que rodea la Tierra. Su importancia va mucho más allá de proporcionarnos el oxígeno que necesitamos para respirar.
Como hemos mencionado, entre sus principales funciones están proteger la vida frente a determinadas radiaciones solares, ayudar a mantener unas temperaturas adecuadas y evitar diferencias extremas entre el día y la noche.
Las 5 capas de la atmósfera
La atmósfera se divide principalmente en cinco capas: troposfera, estratosfera, mesosfera, termosfera y exosfera.
Cada una tiene características que todavía hoy nos siguen fascinando.
Troposfera: la capa en la que vivimos
La troposfera es la capa más cercana a la superficie terrestre. Se extiende aproximadamente hasta los 12 kilómetros de altura. Es aquí donde se producen la mayoría de los fenómenos meteorológicos que asociamos al tiempo atmosférico.
Nubes, lluvia, viento o tormentas tienen lugar principalmente en esta parte de la atmósfera.
¿Sabías que los aviones comerciales suelen volar en la parte alta de la troposfera? A unos 10 kilómetros de altura, donde el aire es más estable y hay menos turbulencias.
Estratosfera: donde se encuentra la capa de ozono
Por encima está la estratosfera, que se extiende aproximadamente hasta los 50 kilómetros de altura. En ella se encuentra una de las zonas más importantes para la protección de la vida: la capa de ozono.
El ozono estratosférico absorbe gran parte de la radiación ultravioleta procedente del Sol, evitando que llegue en cantidades dañinas hasta la superficie terrestre.
Más adelante hablaremos en detalle sobre la capa de ozono y los retos a los que está haciendo frente.
Mesosfera: la parte más fría
La mesosfera se encuentra por encima de la estratosfera, aproximadamente entre los 50 y los 80 kilómetros de altura. Es una de las capas más extremas de la atmósfera: en su parte superior, la temperatura media puede rondar los -85 ºC, por lo que se considera la región más fría del sistema atmosférico terrestre.
Pero la mesosfera también tiene una función muy llamativa a la vez que fundamental: aquí es donde se desintegran la mayoría de los meteoros que entran en nuestra atmósfera.
Al encontrarse con suficientes partículas de gas, la fricción genera un calentamiento intenso y hace que muchos de ellos se quemen antes de alcanzar la superficie. Por eso, cuando vemos una “estrella fugaz”, en realidad estamos observando un meteoro atravesando esta capa.
Termosfera: auroras boreales y actividad espacial
Más arriba encontramos la termosfera, que comienza aproximadamente a unos 80 kilómetros de altura y se extiende varios cientos de kilómetros hacia el espacio.
Aquí ocurre algo curioso: aunque haya poquísimas partículas de aire, la temperatura puede aumentar muchísimo debido a la energía procedente del Sol.
Sin embargo, una persona no sentiría ese calor de la misma manera que en la superficie terrestre, precisamente porque el aire es extremadamente poco denso.
La termosfera también es conocida por albergar uno de los fenómenos más espectaculares de nuestro planeta: las auroras boreales y australes. Se producen cuando partículas procedentes del Sol interactúan con gases de las capas altas de la atmósfera y generan esos característicos destellos de luz.
Exosfera: el límite con el espacio
La exosfera es la capa más externa de la atmósfera terrestre.
Aquí las partículas de gas están tan separadas que algunas pueden escapar al espacio. Por eso, más que existir una frontera perfectamente definida entre la atmósfera y el espacio exterior, se produce una transición gradual.
Es además una capa enorme: algunas estimaciones de la NASA sitúan su extensión hasta unos 10.000 kilómetros sobre la superficie terrestre. En esta región extremadamente tenue también orbitan numerosos satélites.
Puede parecer que a esas alturas ya hemos abandonado por completo la Tierra, pero todavía quedan unas pocas partículas de su atmósfera.
¿Qué es la capa de ozono y por qué es tan importante?
Como hemos aprendido, la capa de ozono es una región de la estratosfera en la que se concentra gran parte del ozono atmosférico. Su función es fundamental porque absorbe buena parte de la radiación ultravioleta procedente del Sol.
Sin esta protección natural, una cantidad mucho mayor de radiación UV alcanzaría la superficie terrestre, aumentando los riesgos para las personas, los animales, las plantas y los ecosistemas.
Pero hay algo importante que debemos tener en cuenta: el ozono no siempre es beneficioso.
Todo depende de dónde se encuentre.
Cuando está en la estratosfera, a varios kilómetros por encima de nuestras cabezas, actúa como una especie de escudo y nos protege frente a la radiación ultravioleta.
En cambio, cuando el ozono se encuentra cerca de la superficie terrestre, en la troposfera, puede convertirse en un contaminante perjudicial para la salud y formar parte del llamado smog fotoquímico.
¿Qué es el smog?
La palabra smog procede de la combinación de dos palabras inglesas: smoke (humo) y fog (niebla).
Se utiliza para describir una forma de contaminación atmosférica que puede crear una especie de neblina sobre las ciudades.
Uno de los tipos más conocidos es el smog fotoquímico. Se forma cuando contaminantes procedentes, por ejemplo, del tráfico y de determinadas actividades industriales, reaccionan en presencia de la luz solar. En esas reacciones puede generarse ozono a nivel del suelo.
¿Es cierto que la capa de ozono puede recuperarse?
Sí. Y, de hecho, ya hay señales de recuperación.
Durante décadas, determinadas sustancias utilizadas en aerosoles, sistemas de refrigeración, espumas y otros productos fueron dañando progresivamente la capa de ozono.
La situación llegó a preocupar tanto que en 1987 numerosos países aprobaron el Protocolo de Montreal, un acuerdo internacional para reducir y eliminar las sustancias responsables de destruir la capa de ozono.
¿El resultado? Se ha conseguido eliminar progresivamente cerca del 99% de las sustancias que agotaban la capa de ozono.
Y la recuperación ya se está observando. Si se mantienen las políticas actuales, las Naciones Unidas estiman que la capa de ozono podría recuperar aproximadamente los niveles que tenía en 1980:
- Alrededor de 2040 en gran parte del planeta.
- Hacia 2045 en el Ártico.
- Y aproximadamente en 2066 sobre la Antártida, donde se encuentra el famoso agujero de la capa de ozono.
Este caso es especialmente interesante porque demuestra algo importante: los problemas ambientales no siempre son irreversibles.
La capa de ozono no se está recuperando por sí sola. Su mejora comenzó después de que prácticamente todos los países del mundo acordaran actuar sobre las sustancias que estaban causando el problema.
Por eso, el Protocolo de Montreal suele considerarse uno de los grandes ejemplos de cooperación internacional para proteger el planeta.
¿Qué es el efecto invernadero?
El efecto invernadero es un fenómeno natural por el que determinados gases de la atmósfera retienen parte del calor cerca de la superficie terrestre.
Sin el efecto invernadero natural, nuestro planeta sería mucho más frío.
El problema no es, por tanto, que exista el efecto invernadero, sino que algunas actividades humanas están aumentando la concentración de determinados gases y haciendo que se retenga más calor del necesario.
En este artículo de Happy Learning puedes conocer de forma más detallada qué es el efecto invernadero, los gases que lo provocan y qué podemos hacer cada uno de nosotros para reducir nuestro impacto.
Ya hemos visto que la atmósfera hace posible la vida tal y como la conocemos. Nos proporciona el aire que respiramos, ayuda a regular la temperatura y nos protege de parte de la radiación solar.
Conocerla nos permite entender por qué protegerla es responsabilidad de todos.



